Descripción
De aguas profundas y limpias, estos langostinos destacan por su color perla y su sabor delicado. Sin las rayas del tigre, pero con una dulzura sutil que los hace únicos. Su carne blanca, compacta y jugosa es el lienzo perfecto para quienes prefieren que el mar hable en tonos suaves.
¿Por qué blancos? Porque su sabor es más fino, menos intenso, más versátil. Se adaptan a vinagretas cítricas, mantequillas aromáticas o simplemente un toque de sal marina.
La sofisticación viene en blanco.







