Descripción
Ni blancas ni negras. Un término medio que reúne lo mejor de ambos mundos. Su concha marrón, terrosa y robusta, habla de fondos mixtos donde la arena encuentra la roca, donde el dulce besa el salado. Dentro, una carne firme, sabrosa, con el carácter de quien ha crecido en terreno de nadie.
¿Por qué marrones? Porque son versátiles, resistentes, generosas. Porque su sabor tiene cuerpo sin ser agresivo, presencia sin ser dominante. Porque en la cocina, como en la vida, el equilibrio es virtud.
La tierra y el mar en equilibrio.







