Descripción
En las profundidades del Atlántico marroquí, donde las aguas son frías y ricas en nutrientes, nacen estas joyas. Su cola generosa guarda una carne densa, dulce y de textura firme que solo el mar de Marruecos puede ofrecer.
¿Por qué «cola gorda»? Porque el sabor está ahí: en ese pedazo de carne blanca y jugosa que ocupa cada centímetro de su cola. Sin rellenos, sin artificios. Solo mar en estado puro.
Para quienes saben que lo mejor del langostino no es el caparazón.







